“El luto se convierte en ley” – Judith Butler desde París

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Translated by Neliza Chicangana, Sergio Rueda and Manuel Vargas. Originally posted here.

Por Judith Butler, en París el 14 de noviembre del 2015

Estoy en París y pasé cerca de la ubicación de la matanza sobre la rue Beaumarchais en la tarde del viernes. Cené a diez minutos de otros de los objetivos. Todos los que conozco están a salvo, pero muchas personas que no conozco están muertas o traumatizadas o de luto. Es impactante y terrible. Hoy las calles estaban pobladas por la tarde, pero vacías en la noche. La mañana se encontraba en completo silencio.


Parece claro, si uno mira las discusiones inmediatamente posteriores a los acontecimientos en la televisión pública que el “estado de emergencia”, aún temporal, establece el precedente para un estado de seguridad extendido. La pregunta debatida en la televisión incluye la militarización de la policía (cómo “completar” el proceso), el espacio de la libertad, y cómo luchar contra el “Islam” – una entidad amorfa. Hollande trató de verse muy masculino cuando declaró la Guerra, pero se vio empujado al aspecto imitador de la enactuación por lo que no pudo haberse tomado el discurso con seriedad.

Y sin embargo, siendo el bufón que es, está fungiendo como la cabeza del ejército en estos momentos. La distinción entre el Estado/ejército se disuelve a la luz del estado de emergencia. La gente quiere ver la policía y quiere militarizar a la policía para que los protejan. Un deseo peligroso, aunque comprensible. El aspecto benéfico de los poderes especiales otorgados al soberano bajo el estado de emergencia, incluyeron el otorgar pasajes de taxi gratis a casa a todos esa noche y el abrir los hospitales a todos los afectados. No hay toque de queda pero los servicios públicos están reducidos y ningún tipo de demostración está permitida. Inclusive las”rassemblements” (convocatorias) para despedir a los muertos son técnicamente ilegales. Fui a uno de los lugares en la Place de la Republique y la policía anunciaba que todos debían dispersarse y pocas personas obedecieron. Esto para mí fue un breve momento de esperanza.

Aquellos comentaristas que buscan distinguir entre las diferentes comunidades musulmanas y perspectivas políticas son considerados culpables de buscar “sutilezas.” Aparentemente el enemigo tiene que ser comprensivo y singular para ser derrocado, y la diferencia entre musulmán y yihadista y el EIIL se vuelve más difícil de discernir en el discurso público. Los comentaristas de televisión estaban seguros de quienes eran el enemigo antes que el EIIL tomara responsabilidad de los ataques.

Me resultó interesante que Hollande anunciara tres días de luto a la par del reforzamiento de los controles de seguridad – otra forma de leer el título del libro de Gillian Rose, “el luto se vuelve una ley.” ¿Nos encontramos dando el pésame o estamos siendo sometidos a un creciente estado de poder militarizado y democracia suspendida? Los días públicos de luto serán tres, pero el estado de emergencia puede durar hasta doce días antes de que la asamblea nacional tenga que aprobarlo.

Pero también, el Estado explica que debe ahora restringir las libertades a manera de defender la libertad – esto parece ser una paradoja que no preocupa a los comentaristas en la televisión. Sí, los ataques fueron claramente dirigidos a lugares icónicos de las libertades diarias en Francia: el café, el salón de conciertos de rock, el estadio de fútbol. En el salón de rock, aparentemente hubo una diatriba por parte de uno de los atacantes que cometió 89 de los brutales asesinatos, acusando a Francia por no intervenir en Siria (contra el régimen de Assad) y acusando al occidente por su intervención en Irak (en contra del régimen Baatista). Por lo que, no es per se una posición, si lo podemos llamar así, en contra de la intervención occidental.

También existe una política sobre los nombres: EIIL, EI, Daesh. Francia no dirá “etat islamique” ya que eso significaría reconocer el estado. También quieren mantener “Daesh” como un término, para que sea una palabra arábica que no entre en el francés. Mientras tanto, la organización tomó responsabilidad de los asesinatos, afirmando que eran retribuciones por todo el bombardeo aéreo que ha matado musulmanes en la tierra del Califato. La elección del salón de rock como objetivo – un lugar para la matanza, de hecho – se explicó: Hospedaba a la “idolatría” y a un “festival de la perversión.” Me pregunto cómo llegaron al término “perversión.” Parece que estaban leyendo fuera de su terreno. Los candidatos presidenciales han brincado a bordo: Sarkozy ahora propone campos de detención, explicando que es necesario arrestar a aquellos de quienes se sospeche de tener vínculos con los yihadistas. Y Le Pen argumenta por la “expulsión”, habiendo llamado recientemente a los nuevos migrantes “bacterias.” Que uno de los asesinos de origen sirio claramente entro a Francia por medio de Grecia puede bien volverse una razón para que Francia consolide su guerra nacionalista en contra de los migrantes.

Mi apuesta es que seguir el discurso sobre la libertad será de gran importancia en los próximos días y semanas y que tendrá implicaciones para la seguridad estatal y las cada vez más estrechas versiones de la democracia ante nosotros. Una versión de la libertad es atacada por el enemigo, otra versión es restringida por el Estado. El Estado defiende la versión de la libertad atacada como el corazón mismo de Francia y más aún suspende la libertad de asamblea (“el derecho a demostrarse”) en la cúspide de su luto y se prepara para una militarización aún más profunda de la policía. La pregunta política parece ser ¿qué versión de la derecha prevalecerá en las próximas elecciones? Y ¿Qué se convierte ahora en una derecha permisible una vez que le Pen se convierta en “centro”? Horríficos, tristes y amenazadores tiempos, pero ojalá podamos seguir pensando y hablando y actuando ante todo esto.

El luto parece completamente restringido dentro del marco nacional. Los casi 50 muertos en Beirut un día antes casi no son mencionados y tampoco los 111 en Palestina asesinados sólo en las últimas semanas, o los muchos en Ankara. La mayoría de las personas que conozco se describen como en un “impase”, imposibilitados de pensar a través de la situación. Una manera de pensar al respecto puede ser crear un concepto de luto transversal, de considerar cómo las métricas del luto funcionan, por qué el café como objetivo desgarra mi corazón de maneras que otros objetivos no pueden. Parece que el miedo y la rabia pueden también ser transformados en un feroz apego al estado policial. Supongo que esto es el por qué prefiero a aquellos que se encuentran en un impase. Esto quiere decir que esto tomará algún tiempo para poder pensar a través de la situación. Es difícil pensar cuando uno se encuentra abatido. Requiere tiempo y aquellos que estén dispuestos a tomárselo consigo – algo que tiene la posibilidad de suceder en un “rassemblement” no autorizado.

Judith

Traducido por Neliza Chicangana, Sergio Rueda y Manuel Vargas. Originally posted here.

 

Neliza Chicangana studies History and Archivistics at the Universidad Industrial de Santander. She is a student activist for the peace process in Colombia as part of ACEU.

Sergio Andrés Rueda is a student of philosophy at the Universidad Industrial de Santander in Colombia, where he is part of a student movement currently in a struggle against Paramilitarism and for the end of the Colombian Civil Conflict as a part of ACEU.

Manuel Vargas Ricalde works as a translator. His MA thesis was recently published by Atropos Press "Theory at the end times". He owns the website Orangegutanlab where he publishes his translations.